22 febrero 2011

El arte de marcharse

Cuando se va casi levita.

Lo sabe meses antes,
se pone triste, el cielo cambia
y empieza a no ser imprescindible.

Bueno ella sabe que nunca lo fué
pero le llena ese sabor a llanto
la boca
el darse cuenta de nuevo.

Con el viento extraño se espacian las llamadas
y ocurre algo a tiempo que lo explica.
Pero ella sabe que es "la hora"
que la ayuda a mudarse,
que no se restablecerá aquella frecuencia.

Ha empezado a irse
ha empezado a levitar
a ser esquiva...

(Y sí... es lo mejor del post, pero tenía ganas de colgarlo sin maquillar)

2 comentarios:

niña imantada dijo...

Me gustó ;)

Ecnil dijo...

Me alegro mucho!!